domingo, 30 de octubre de 2011

Más que nada, era el sabor

La miel que dejabas sin saberlo todos los días. ¿Todavía no comprendes que eras algo por lo que seguir soñando? Inspiración, yo no sabía que era eso hasta que te conocí. Quizás no lo recuerdes, pero es algo que yo guardo en mi memoria con un candado, y cuando me apetece, lo revivo, y es como si volviese a ser ayer. Ese día, el día en el que calaste hondo en un alma sin sentido, a golpe y porrazo, sin preguntar. Me di cuenta, tonta de mí, que llevaba enamorada toda mi vida de ti, toda una vida sin saberlo, todo un siglo preguntándome dónde estaría, quién sería la persona. Y te guste o no, eras tú.

- Porque es un secreto y punto.


-¿Y una mentira a medias?
-Eso siempre seguirá siendo una mentira.

Lo sé,

sé que van a pasar muchas Navidades, unas cuantas noches de fin de año e infinitos cumpleaños sin poder evitar acordarme de ti. Ayer lo estuve hablando con ella, (ya sabes, esa única musa que consiguió mantenerte durante más de cinco segundos sin respirar el día en que la conociste, aquella que se ocupó de que volvieses a coger una brocha entre tus dedos y pintar), y me comentó lo que ya me temía. Al igual que todo el mundo, ella tampoco se lo esperaba. ¿Para qué abandonar un mundo en el que casi todo lo que te rodea se acerca simultáneamente a la perfección, una vida llena de personas que te quieren, una familia y un arte al que brindar algo de tu propio ser? Por más que busco, no hallo respuestas. No quiero entender que fuese eso lo que buscabas, que quisieras desaparecer del todo, para siempre. Ya sé que han pasado casi seis años pero, qué quieres que te diga, no me acostumbro a estar sin ti. Ella tampoco. Llámame antigua, reclamante de sueños perdidos... ¿Quién no iba a echarte de menos después de ver cómo muere el Sol una lánguida tarde de verano?

sábado, 15 de octubre de 2011

Nunca les creí,

jamás se me pasó por la cabeza escucharles. Decían muchas cosas, de las cuales era difícil adivinar las que eran cien por cien verídicas. Una de ellas, la que más repetían, trataba sobre el amor, ese tema ya tan desgastado... Invitaban a hacerte creer que podía ser así, que un órgano vital para cualquier persona podía sentirse perdido, podía dividirse en dos mitades perfectas, exactas. Y en cada una de ellas, llevar colgada a una persona. 'Es interno, nadie puede percatarse de ello. Solo tú puedes sentir su carga, su dolor...' La llamaban la enfermedad de los engaños, de las mentiras, de las traiciones... de las pasiones. ¿Tenía cura? ¿Existía algo que pudiese hacerte elegir? Era la única pregunta que no llegaron a responderme, quizás porque tampoco lo sabían, o porque jamás querían haberlo averiguado. Por eso nunca les creí, nunca quise hacerlo... hasta que no me quedaron más opciones posibles.

domingo, 2 de octubre de 2011

Sé que te sientes nadando entre las horas,

que vagas por ahí, entre espinas, que no te gusta lo que oyes, ni lo que dicen de ti. Que te encantaría cerrarle la  boca a cualquiera que te llamase 'diferente', que le explicarías el significado de no ser como los demás. Que te autodestruyes, que te lamentas, que no quieres ver la cruda realidad. No eres perfecta, ni mucho menos pero, ¿sabes un secreto? Nadie lo es. Ellos tampoco.

martes, 13 de septiembre de 2011

Se enamoró de ella por tres razones,

tres razones que él mismo acusaba de estúpidas e incoherentes. La primera de todas ellas la desconocía. Le gustaba pensar que podría haber sido ese aire provocativo y demoledor que transmitía a través de la mirada. 'Sus ojos hablan',-pensó. O quizás pudo ser su forma de despertar por las mañanas, donde él se deleitaba contemplando su carita rosada. 'Verte amanecer, es lo que quiero por el resto de mis días'. La segunda de las razones la conocía con toda seguridad. Se trataba de su manera de ver el mundo, de su capacidad para observarlo todo desde un lado u otro, siempre con serenidad y precisión. Le encantaba la manera en la que hacía de lo más complejo y aterrador, un simple cuento de hadas tristes. Y su tristeza, inundaba cada trazo de su rostro, invitando a besarla con desesperación. Y la tercera, la tercera era clara y sincera. Hablaba de su alma, de su cariño y de su comprensión. De la manera en la que a él le gustaba amarla, despacio y en silencio. Pero, en un silencio acogedor y nada incómodo, donde todo lo que necesitaban decirse, lo entendían entre ellos dos. Una vida en la que solo se necesitaban el uno al otro...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

- Vamos, admítelo, cerraré los ojos para que no me duela tanto oírte...

¿Y qué podría decir? 


-No me has echado de menos... 
- Eres idiota.
- Pues sí, qué bien me conoces...
- ¿De verdad lo piensas? ¿Crees en verdad que no he pensado en ti? ¿Que no he malgastado noches en atragantarme con tu recuerdo? 
- Bueno, no me has escrito, así que...
-  Idiota...- acercó su boca hacia la suya.- no sabes cuánto te he echado de menos.


- Dime que te acordarás de mí,

aunque sea despacito, en un silencio tan incómodo y sofocante, que tengas que maldecir una y otra vez aquel día en el que nos conocimos. Que de repente te entren ganas de mí, de nuestras tonterías, de lo mal que lo pasamos aquel diciembre del 92. De las uvas con las que casi te atragantas en Nochevieja, de lo poco convincentes que sonaban nuestros sueños cuando teníamos tres años y , sobre todo, no olvides que me quieres. Porque lo haces... ¿verdad? 

lunes, 5 de septiembre de 2011

-¡Mírame, Annie! ¡Soy tu vida!

Y la estrechó con todas sus fuerzas, reduciéndola a un cojín más del sofá, sin que ella replicase ni una sola vez.


-¡La vida te muerde, Annie! ¡Te golpea, te da de ostias incontenibles! ¡No deja que respires, no te deja escapar nunca! ¿Y tú vas a dejar que siga arañándote, no vas a devolverle el golpe?


Annie no se resistía, ¿para qué? Era mucho más fácil quedarse inmóvil.Ya se cansaría de repetirlo.


- Quedándote quieta no vas a conseguir nada, ¡espabila!,- y recibió una bofetada inesperada en su mejilla derecha. 


Acababa de pegarle, había pegado a su amiga. Un momento, a su amiga no, había devuelto el golpe a la vida. Tal y como ella le había pedido, casi suplicado. 


- Vaya, ya creía que no ibas a reaccionar...,-se limpió el sudor que resbalaba por su ruda frente,- Escucha,- y se acercó hacia ella, ayudándole a ponerse en una posición normal en el sofá,- puede que ellos se hayan ido, puede que no vayan a volver nunca. También es posible que tu negocio se haya ido al garete, que Wilson no vaya a llamarte en tu vida, y que aquella carta que enviaste a California, sea quemada por algún independista que no quiere cuentas con nadie. Aún así, ¿me ves? ¿Me ves a tu lado? Yo no me he ido, no me marcharé nunca. Así que será mejor que te levantes de aquí y empieces a luchar, que empieces otra vez, de nuevo. Porque la vida no va a detenerse nunca, no va a dejar que te quejes por algo que puede ser reemplazado y mejorado unas quinientas veces. ¿Entiendes?


Pues no, no lo entendía. De todas formas, sabía que su amiga tenía toda la razón en ese momento. Era hora de morder a la vida.

+ Adaptación de un fragmento de la película 'La Boda de mi Mejor Amiga', por Paul Feig.
- Dedicado especialmente a todos esos amigos que nos hacen sentir bien cuando más lo necesitamos, que nos apoyan y nos quieren y, sobre todo, que de vez en cuando nos dan una que otra ''paliza'' para despertar. :)

miércoles, 31 de agosto de 2011

domingo, 21 de agosto de 2011

jueves, 18 de agosto de 2011

miércoles, 17 de agosto de 2011

Es cierto,

el que tiene corazón, también se equivoca a veces. Pero no por cuestión de corazón, sino por no haber querido abrir la mente a la realidad antes de la catástrofe.